La nueva Directiva Europea de Vigilancia y Resiliencia del Suelo protege el terreno agrícola frente a los parques fotovoltaicos. La Directiva establece que el sellado del suelo causa la pérdida de su capacidad para prestar servicios vitales, como el suministro de alimentos y biomasa o los ciclos del agua y de los nutrientes, base para la biodiversidad y el almacenamiento de carbono.
En el artículo 12, la Directiva establece un principio básico que todos los ciudadanos del Campo de Cartagena defienden y que es de sentido común: la coexistencia armónica entre las energías renovables y la agricultura como medio para producir alimentos.
Seleccionar zonas en las que la pérdida de servicios ecosistémicos fuese mínima, como suelos degradados y abandonados, para la instalación de paneles fotovoltaicos, sería legal y estratégico. Esta Directiva es una oportunidad para abordar nuestro mayor caballo de batalla, la adecuada planificación del uso del suelo.
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